martes, 10 de mayo de 2011

Al son de la música cubana

Aunque ya has maldecido todas mis ilusiones; así se llama el título de la canción que dio comienzo al show de los artistas cubanos, Aurelio Sandoro y Oladys Gutierrez, que por primera vez se presentaban juntos, en  Oye Chico (Montevideo 310) complejo La Plaza en la ciudad de Buenos Aires a las 23 horas en un restaurante con comida, tragos y ambientación cubana.
Con una temperatura ideal, los mozos se movían de mesa en mesa tratando de que todo este en perfectas condiciones. Los primeros en llegar fueron Sandoro y Gutierrez con el grupo de músicos que lo iban a acompañar por el resto de la noche. 
La música empezó a sonar tal como se había informado. El dúo de cantantes estreno el primer corte de su disco, seguido por El llanto tiene lagrimas negras y otros tres temas musicales más. Después revivieron repertorios de los artistas Pablo Milanés y  Celiz Cruz. Fue a partir de este momento cuando el público, de apoco, se animó a salir de sus sillas para ir bailar al lado del escenario.
Alrededor de la una de la madrugada, hubo un intervalo que fue reemplazado por una pareja de bailarines cubanos, y después volvieron para despedirse con uno de los temas preferidos por ellos, Gozando en la Habanna del grupo Charanga Habanera.
El show en total duró cuatro horas, por lo que todos quedaron muy conformes con una velada, que por momentos parecía que estaban en las mismísimas calles de Cuba.

En Oye Chico también está la posibilidad de
 aprender a bailar los ritmos cubanos:


lunes, 9 de mayo de 2011

Friends and food

Con mis amigas todos los fines de semana nos tomamos un tiempo para ir a merendar.  Todo comienza en el momento que hay que decidir a que lugar ir. Café con leche, tostadas, mermelada, jugo de naranja y tortas se mezclan entre conversaciones y risas. Es algo parecido a un ritual como aquellos que se juntan para tomar una cerveza , a mirar el partido de fútbol los domingos y comer una picada o a contarse sus vidas durante un almuerzo. En todos estos momentos hay un común denominador que nos acerca: la comida.
Ross, Mónica, Chandler, Joey, Rachel y Phoebe pasaban gran parte de su día en el Central Perk, una cafetería ubicada en Nueva York. Por las mañanas y las tardes se juntaban para hablar de sus vidas , sus amores , problemas o simplemente para pasar un buen rato con amigos como "Friends" bien sabía retratar. Este sitio era el punto de encuentro y siempre un café a mano era una buena excusa para sentarse y relajarse en aquel sillón tan preciado que los seis protagonistas ocuparon allí durante diez años.
Tanto Rachel, protagonizado por la actriz Jennifer Aniston y Joey interpretado por Matt Le Blanc trabajaron en el Central Perk cuando sus ingresos no eran los mejores. Lisa Kudrow en su personaje de Phoebe Buffay también supo sacarle el jugo a este sitio cantando sus propias canciones en el escenario del  bar.
Muchas veces el desayuno, el almuerzo, la merienda o la cena son simplemente excusas para disfrutar de un buen momento. Sea cual fuera la elección lo importante es disfrutarlo y como sobre gusto definitivamente no hay nada escrito cada uno sabrá como hacerlo.


lunes, 2 de mayo de 2011

La noche Sudafricana despierta los sentidos

 Diferentes propuestas para cada gusto


Imperdible una aventura con animales
 El sitio oficial de turismo de Sudáfrica asegura que la vida nocturna es una de las más activas e intensas del mundo, especialmente en las ciudades con mayor turismo, como Ciudad del Cabo, KwaZulu-Natal, Pretoria y Johannesburgo, que a partir del Campeonato Mundial de Fútbol en el 2010,  reciben diversidad de colores que se mezclan en cada ritmo.

Multitud de alternativas desde boliches, bares, pubs, obras teatrales, conciertos y operas son algunas de las ofertas que existen para divertirse.
Las actividades se multiplican y en pleno centro sobran los comercios de grandes marcas, mientras que la vida artística se deja ver en la Greenmarket Square, la plaza de los artesanos.
No se queda atrás la provincia de Kwa Zulu-Natal, Durban, que ofrece un importante movimiento gastronómico y complejos teatrales como Elizabeth Sneddon, el Natal Playhouse Complex o el teatro Kwasuka.
La guía Lonely Planet informa que Marine Parade, es otro de los puntos más concurridos del reino Zulú, como suele conocerse popularmente a Durban, un paseo con diferentes opciones para comer o tomar algo frente a la playa.



Sabores imperdibles
La diversidad de culturas sudafricanas también está representada en la gastronomía por la variedad de colores, sabores, formas y tamaños que incluyen en cada receta.
El chef y dueño de El Buen Sabor, Maxime Tankouo, que desde mediados de 2008 creo el primer restaurante africano en la Argentina, es la voz indicada para hablar sobre las especialidades que se crean en su país.
“La mayoría de los platos autóctonos son elaborados con carnes, pollos y pescados. Uno de los platos tradiciones es el bobotie que se prepara con carne molida y especies, acompañado con arroz amarillo y pasas de uva”.
“También recomiendo los sosaties, que son carne a la parrilla con salsa picante o los potjiekos que es un guiso de verduras y carnes que no pueden dejar de probar”, garantizó Tankouo.
Hay una gran variedad de bebidas alcohólicas, como vinos, licores y cervezas de elaboración nacional  que complementan cada plato.
Si bien hay restaurantes que producen comida de otros lugares, ir a Sudáfrica también significa saborear cada uno de los ingredientes que juegan un papel fundamental.

Un plato para comer solo

"Delicias turcas", ese es el nombre de un film holandés que poco tiene que ver con el lahmacun o  el adjem pilaf, platos tradicionales de aquel atractivo país.  Sino que es un mensaje transgresor, considerado la cinta más auténtica de la revolución sexual de la década del 70.
La producción más taquillera de la historia del cine holandés, considerada una maravilla por algunos críticos y una expresión, burda, obscena y sexista por otros. Pero es una realidad, a más de 35 años de su estreno continúa generando el mismo impacto con escenas muy reales que muestran la naturaleza del ser humano hasta la exageración en algunos casos.
Dos momentos claves de la película se dan en torno a la mesa, casi como en la vida real, en un almuerzo y en una cena, secuencias de quiebres en el film, sobre todo cuando el protagonista vomita sobre su mujer, su suegra y otros personajes, manifestando el rechazo que sentía por la clase burguesa y el dolor del engaño de su mujer.
Si bien, poco relacionada está con la gastronomía que se caracteriza por el uso excesivo de especias como es la turca, este film visagra de 1973 se podría ver y analizar detenidamente después de comer un Döner Kebap, que es esa carne que vemos girar sobre un eje en distintos locales de comida rápida de la avenida Pueyrredón.
Una deliciosa comida turca para ver este film que dio que hablar y aún hoy genera  ese mismo sobresalto cuando se proyecta. La combinación de estas variantes solo se da de modo enunciativo en el título del film, pero en la búsqueda de películas alternativas al cine comercial actual, esta es una opción sumamente recomendable para conocer corrientes cineastas que transmiten un mensaje claro mediante escenas crudas.